Artritis

alteraciones

Artritis

¿En qué consiste?

La artritis es una enfermedad caracterizada por inflamación de una o varias articulaciones. Esta inflamación puede constituir la respuesta del organismo a una lesión (como una fractura), a una infección (ya sea vírica o bacteriana), o al desgaste gradual y progresivo de las articulaciones. La artritis también es una manifestación común de una enfermedad cutánea como la psoriasis así como de otros procesos conocidos como enfermedades autoinmunes (como un lupus). Los síntomas incluyen dolor, hinchazón y tumefacción, rigidez y enrojecimiento de las articulaciones que pueden alargarse durante más de dos semanas.

Existen más de 100 tipos distintos de artritis que obedecen a causas muy diferentes. Algunas de las más frecuentes son las siguientes:

* Osteoartritis – asociada al proceso normal de envejecimiento y al deterioro articular.

* Artritis reumatoidea – un trastorno autoinmune.

* Artritis reumatoidea juvenil – en individuos jóvenes afectando a órganos y articulaciones.

* Gota – un trastorno metabólico asociado a un exceso de ácido úrico.

La artritis séptica constituye un tipo menos frecuente de artritis pero puede ocasionar lesiones articulares severas.

Si desea más información acerca de otros tipos de artritis, visite el siguiente enlace http://www.arthritis.org/conditions/DiseaseCenter.

Artritis Reumatoide (AR)

¿En qué consiste?

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica que generalmente afecta a las articulaciones: con más frecuencia manos y muñecas, pero también codos, cuello, hombros, caderas, rodillas, y pies. La AR causa hinchazón, rigidez, dolor, y pérdida de función en las articulaciones.

Otros síntomas son fatiga, fiebre, y sensación de malestar. Mucha gente con AR desarrolla anemia. Además, la AR aumenta el riesgo de padecer osteoporosis, especialmente si se toman fármacos corticosteroides, como la prednisona. Hay muchos otros órganos que pueden estar afectados, causando sequedad de ojos y boca, así como síntomas relacionados con el síndrome de Sjögren.

En general, la artritis reumatoide se desarrolla de forma lenta entre los 20 y 45 años. Más del 75% de los enfermos son mujeres. La AR se diferencia de la osteoartritis en qué en ésta existe un desgaste de las articulaciones debido a la práctica de deporte o a lesiones. La AR normalmente afecta a las articulaciones de forma equilibrada—si se afecta una rodilla, la otra también estará afectada. La enfermedad, puede ser parcialmente hereditaria, pero existen otros factores que es posible que también influyan, actuando como factores desencadenantes del gen, como bacterias o virus. Sin embargo, no se trata de una enfermedad contagiosa. Algunos científicos creen que alteraciones de determinadas hormonas podrían potenciar el desarrollo de AR en algunas personas portadoras de genes expuestas a los agentes desencadenantes.

Artritis Reumatoide Juvenil

¿En qué consiste?

La Artritis Reumatoide Juvenil es una enfermedad crónica del tejido conectivo que normalmente se presenta antes de los 16 años. Lesiona el tejido conectivo y articular y es la forma más frecuente de artritis entre los niños. Hay varios tipos de Artritis Reumatoide Juvenil que se diferencian por el número de articulaciones afectadas y los resultados de ciertas pruebas de laboratorio como el factor reumatoide.

Aunque lo que primero que aparece es la artritis, también puede afectar el corazón y los pulmones con sus respectivos revestimientos, los ojos y la piel. Alrededor de una quinta parte de estos pacientes tienen aumento del tamaño del bazo e inflamación articular.

La artritis reumatoide juvenil puede empezar con rigidez, tumefacción y dolor articular. En niños también aparece fiebre moderada y erupción cutánea. La causa no se conoce, pero suele empezar entre los 2 y 5 años o entre los 9 y 12 años. Suele afectar más a niñas que a niños y se asocia con antecedentes familiares de la enfermedad, con infeccion o vacunación reciente de la rubeola.

¿Qué pruebas se usan?

El diagnóstico de la artritis reumatoide juvenil se basa en los signos y síntomas clínicos, como la artritis persistente en una o más articulaciones durante por lo menos seis semanas que no se puede atribuir a otra causa. También se asocia a aumento del hígado o el bazo, inflamación de los ganglios linfáticos, signos de anemia, problemas cardíacos y dificultad en la respiración.

Las pruebas de laboratorio que pueden ayudar al diagnóstico o descartar otras alteraciones, son:

 

* Hemograma para detectar anemia

* Velocidad de sedimentación globular (VSG) o proteína C reactiva (PCR) para detectar inflamación

* Anticuerpos antinucleares (ANA)

* Factor reumatoide (FR) que puede ser positivo según el tipo de Artritis Reumatoide Juvenil

* Antígenos de histocompatibilidad (HLA) que indican la existenciaa de antígenoes específicos de ciertas enfermedades autoinmunes

* Análisis del líquido sinovial que puede indicar la presencia de una enfermedad inflamatoria.

Otras pruebas son la radiografía de las articulaciones y de tórax para identificar una articulación inflamada o acúmulo de líquido alrededor del corazón o los pulmones.

¿Qué tratamientos existen?

La artritis reumatoide juvenil es una enfermedad crónica que no se cura, pero con ciertos tratamientos se puede aliviar el dolor y mantener la movilidad y función articular. Entre éstos destaca la terapia física, el ejercicio y algunos fármacos como la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), corticoides, midriáticos, inyecciones de oro, cloroquina e inmunosupresores.

Artritis séptica

¿En qué consiste?

La artritis séptica, también conocida como artritis infecciosa o bacteriana, es menos frecuente que los otros tipos de artritis. Sin embargo, necesita ser diagnosticada y tratada rápidamente, ya que puede destruir las articulaciones en un período corto de tiempo. La artritis séptica es más frecuente en personas que han padecido una lesión traumática, en aquellas con articulaciones artificiales, y en sujetos con bacteriemia en la qué los organismos pueden llegar a las articulaciones desde la sangre.

Otros factores de riesgo incluyen la edad (mayor de 80 años), padecer diabetes o artritis reumatoide, y una cirugía articular reciente.

Habitualmente, las articulaciones infectadas son la rodilla y la cadera. La mayoría de casos de artritis séptica aguda están causados por microorganismos, como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, y estreptococos del grupo B; la forma crónica, aunque es menos frecuente, generalmente se debe a Mycobacterium tuberculosis y Candida albicans.

Pruebas relacionadas

Las siguientes pruebas son las más habituales en el diagnóstico de la artritis séptica:

* Hemocultivo

* Cultivo o análisis del líquido articular

* Radiografía de la articulación.

Tratamiento

Debido a la infección que se produce en la articulación, hay un aumento de volumen del líquido sinovial en esta, que requiere aspiración (se realiza con una aguja) para disminuir la presión y obtener el material para el cultivo del patógeno. En casos más graves, puede ser necesaria la cirugía, con el objetivo de drenar el líquido.

En el tratamiento de la infección se utilizan antibióticos. El tipo de antibiótico dependerá del microorganismo aislado en el líquido articular, de cuál es más activo contra estos microorganismos y de la eficacia de cada uno de los antibióticos en penetrar en el lugar de la infección.