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Accidente Vascular Cerebral (AVC)

¿En qué consiste?

Un Accidente Vascular Cerebral (AVC) ocurre cuando un vaso sanguíneo que transporta sangre al cerebro se rompe o es taponado por un coágulo u otra partícula. Como consecuencia, parte del cerebro no recibe el flujo de sangre que necesita, por lo que estarán alteradas todas aquellas funciones controladas por el área del cerebro afectada. Si alguna parte del cuerpo -incluyendo el cerebro- se queda sin sangre y oxígeno, sus células se lesionarán, pudiendo llegar a morir. Aunque algunas de estas lesiones son reversibles, la muerte de las células cerebrales es permanente, y generalmente dejan una incapacidad permanente.

 

Principalmente, existen tres tipos de AVC:

 

1. Trombótico . Es el más frecuente, causado por un coágulo que no es capaz de pasar a través de una arteria que a menudo puede estar previamente obstruida debido a un crecimiento de placa (grasa) en los vasos sanguíneos (normalmente en el cuello) que bloquean el flujo de sangre.

2. Embólico . Está causado por un fragmento circulante de un coágulo que se fija en algún vaso sanguíneo del cerebro. El coágulo se forma en cualquier sitio del cuerpo, a menudo en el corazón, y viaja a través del torrente sanguíneo hasta los pequeños vasos del cerebro, quedando fijado.

3. Hemorrágico . Puede estar causado por la ruptura de un vaso sanguíneo, originando una acumulación de sangre en el cerebro. Puede suceder desde el interior, debido a un aneurisma -zona débil de la pared arterial- o desde el exterior, debido a una lesión cerebral. Generalmente, los aneurismas se deben a defectos congénitos o a hipertensión arterial. Los AVC hemorrágicos son los más graves, y a menudo pueden llegar a ser mortales. La posibilidad de una recuperación completa es menor que en los otros dos tipos.

 

 

Existen muchos factores de riesgo para el AVC. Entre algunos de ellos, se incluyen:

 

Principales factores de riesgo:

 

* Hipertensión arterial

* Enfermedad coronaria y otras enfermedades del corazón

* Diabetes mellitus

 

Otros factores de riesgo:

 

* Anemia falciforme

* Dolores de cabeza de tipo migrañoso

*  Síndrome antifosfolípido

* Abuso del consumo de cocaína

* Concentraciones altas de colesterol

* Tabaquismo

 

La mayoría de los AVC están precedidos por uno o más mini-AVC (conocidos como accidentes isquémicos transitorios o AITs) que son una forma de aviso para someterse a atención médica inmediata. Los síntomas más frecuentes son:

 

*  adormedimiento repentino, debilidad o parálisis de la cara, en el brazo o una pierna -especialmente en uno de los lados del cuerpo;

* problemas del habla o del lenguaje; y

*  visión borrosa repentina, mareo, pérdida del equilibrio, o dolor de cabeza repentino sin que se conozca la causa.

 

Actualmente, el diagnóstico de AVC se basa, principalmente, en pruebas ajenas al laboratorio, aunque se están desarrollando pruebas de laboratorio específicas para ello.

El tratamiento del AVC depende de las áreas afectadas y de la lesión que se haya producido. En los AVC causados por coágulos de sangre, puede ser útil la utilización de fármacos “fragmentadores de coágulos” (se utilizan en el tratamiento del infarto de miocardio) en las fases iniciales. A menudo, se utilizan fármacos anticonvulsivantes junto con otros tratamientos. Es muy importante que cualquier persona con un inicio repentino de síntomas sugestivos de AVC busquen atención médica lo antes posible.

Acidosis y Alcalosis

¿En qué consiste?

Los términos acidosis y alcalosis se utilizan para describir situaciones anormales en las que los pacientes presentan unos valores de pH sanguíneo más allá de los valores de referencia. La medida del pH de la sangre contribuye a determinar en qué grado la sangre está acidificada o alcalinizada. Se considera normal aquel valor de pH que se mantiene dentro de unos márgenes estrechos, entre 7.35 y 7.45, de tal manera que así se garantiza el normal funcionamiento de los distintos procesos metabólicos, a la vez que se permite un transporte y liberación normal del oxígeno a los tejidos. Son muchas las situaciones o enfermedades que pueden hacer variar el pH, situándolo más allá de los límites anteriormente citados.

En condiciones normales, el metabolismo del organismo genera importantes cantidades de ácidos que deben ser eliminados para mantener un pH correcto. La alteración de este equilibrio de los valores de pH puede obedecer a una alteración de la producción de ácido o de base o a alteraciones que afecten los mecanismos de eliminación de estos ácidos o bases (ver Figura 1). Se está ante una Acidosis cuando el pH sanguíneo cae por debajo de 7.35, mientras que se está ante una Alcalosis cuando el pH es superior a 7.45. Ambas situaciones generan una señal de alarma en el organismo, desencadenando una serie de procesos que tienen por finalidad restaurar el equilibrio y mantener nuevamente los valores de pH dentro de los rangos normales.

Los principales órganos implicados en la regulación del pH sanguíneo son los pulmones y los riñones. Los pulmones contribuyen en la eliminación de ácidos del organismo expulsando CO2 (dióxido de carbono). El organismo puede modificar la frecuencia respiratoria -siempre dentro de unos límites- con la finalidad de alterar a su vez la cantidad de CO2 exhalado. Esto conllevará cambios en el pH sanguíneo que podrán detectarse en segundos o minutos. Los riñones por su parte excretan ciertas sustancias ácidas por la orina; además, contribuyen a producir y a regular la retención de HCO3- (bicarbonato), una base que hace aumentar el pH de la sangre. Los cambios en la concentración de HCO3- suceden más lentamente que los cambios del CO2, y pueden llevar de horas a días. A menudo, ambos mecanismos tienen lugar simultáneamente hasta que el equilibrio se ha restablecido o hasta que se supera o se agota la capacidad del organismo para compensar el trastorno inicial. Enfermedades que afecten a los pulmones o a los riñones, así como otras alteraciones metabólicas, pueden interferir con los mecanismo de regulación del pH de la sangre.

* El pH de la sangre debe mantenerse entre 7.35 y 7.45.

* El objetivo que se fija el organismo es el de mantener un balance constante entre la entrada de ácidos y bases (ya sea incorporados desde el exterior o producidos en el propio organismo) y la eliminación de ácidos y bases.

* Las alteraciones de este equilibrio conducen a acidosis (el tanque de ácidos desborda) o a alcalosis (desborda el tanque de bases).

* El balance puede restablecerse aumentando la eliminación (vaciado más rápido de los tanques) y/o disminuyendo la entrada a los mismos.

Tanto la acidosis como la alcalosis pueden ser agudas (de rápida instauración) o crónicas. Es posible que la acidosis no cause ningún síntoma o sólo genere algunos síntomas inespecíficos como fatiga, náuseas y vómitos. Una acidosis aguda puede causar un aumento de la frecuencia respiratoria, además de confusión y dolores de cabeza, pudiendo incluso ocasionar convulsiones y en casos extremos, la muerte. Los síntomas observados en la alcalosis suelen ser debidos a pérdidas de potasio (K+), produciendo irritabilidad, debilidad y calambres musculares.

Los trastornos del equilibrio ácido-base se dividen en dos grandes categorías:

1. Aquéllos que afectan la respiración y originan cambios en la concentración de CO2, se conocen como acidosis o alcalosis respiratorias; en el caso de la acidosis el pH está disminuido) mientras que en la alcalosis el pH aumenta. Los trastornos del equilibrio ácido-base de tipo respiratorio suelen obedecer a enfermedades pulmonares o a otras patologías que repercuten sobre el proceso normal de la respiración.

2. En los casos en los que se altera la concentración de HCO3- se está ante cuadros de acidosis (pH bajo) o de alcalosis (pH alto) de causa metabólica. Los trastornons ácido-base de tipo metabólico pueden ser debidos, entre otras causas, a enfermedades renales. Existen alteraciones genéticas que resultan en un desequilibrio de los procesos metabólicos normales, originando alteraciones del equilibrio ácido-base, normalmente acidosis. Este tipo de trastornos son conocidos como errores congénitos del metabolismo (o trastornos genético-metabólicos) y su consecuencia sobre el equilibrio ácido-base se debe a la falta o a la generación de distintos compuestos, muchos de los cuales son de naturaleza ácida. Otros trastornos que pueden causar alteraciones ácido-base metabólicas (no respiratorias) incluyen la diabetes (cetoacidosis diabética), y vómitos y diarreas severos.

Agentes de bioterrorismo

¿En qué consiste?

Se conoce por agentes de bioterrorismo a materiales biológicos como bacterias o virus que se utilizan en acciones militares o bélicas contra países o grupos de población. Un ejemplo lo constituye el envío de esporas de ántrax por el servicio de correos de Estados Unidos registrado en el año 2001. Las armas biológicas pueden ser vehiculizadas a través de alimentos, bebidas y animales.

El “Centers for Disease Control and Prevention (CDC)” clasifica los agentes biológicos en función del riesgo que suponen para la población. Se incluyen en la categoría A aquéllos que son de máximo riesgo ya que se diseminan fácilmente y pueden asociarse a mortalidad elevada; contempla bacterias y virus causantes de enfermedades como:

* ántrax,

* botulismo,

* peste,

* tularemia,

* viruela, y

* fiebres hemorrágicas víricas (hantavirus y ébola).

En la categoría B están clasificados los agentes biológicos que suponen un riesgo moderado para la población. Estos agentes pueden propagarse con relativa facilidad pudiendo ocasionar enfermedades, aunque en grado moderado y con tasas de mortalidad normalmente bajas. [Si desea más información acerca de agentes de bioterrorismo, visite la página web del CDC].

Otros agentes de índole química o radioactiva pueden también ser utilizados con finalidades bioterroristas. El CDC clasifica los agentes químicos según su actividad sobre la piel, los pulmones, el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso. El único caso conocido de utilización de agentes químicos por un grupo terrorista ocurrió en 1994 y 1995 en Japón, donde se liberó al aire gas sarín (efectos sobre el sistema nervioso) en Matsumoto y Tokyo, provocando 19 muertes y miles de hospitalizaciones y tratamientos ambulatorios.

Los agentes radioactivos son incoloros, inodoros e invisibles. La contaminación de alimentos, agua u objetos diversos puede ser perjudicial para la salud e incluso producir la muerte en humanos y animales, además de ser muy difícil de detectar. Los síntomas derivados de una exposición radioactiva son variados e incluyen náuseas, vómitos, diarreas y, en función del grado de exposición, sangrados gingivales (encías), nasales, hematomas y caída del cabello. La exposición a estos agentes radioactivos puede ser consecuencia de su ingestión, inhalación o contaminación de una herida abierta. Un ejemplo de agente radioactivo es el polonio 210, que fue el causante del fallecimiento del disidente soviético Alexander Litvinenko en el año 2006.

 

Alcoholismo

¿En qué consiste?

Se entiende por alcoholismo aquella situación resultado de un consumo excesivo de alcohol, existiendo además una dependencia de las bebidas alcohólicas. El alcoholismo, también conocido como dependencia alcohólica, puede considerarse como una enfermedad con repercusiones físicas, psicológicas y sociales. Las personas afectadas por esta enfermedad presentan:

Dependencia física–síndrome de abstinencia, con la aparición de náuseas, sudoración, agitación y ansiedad cuando el paciente deja de beber

Tolerancia–necesidad de beber cantidades cada vez más importantes de alcohol para conseguir los mismos efectos.

Necesidad imperiosa de consumo de alcohol–urgencia para beber alcohol

Pérdida del control–imposibilidad de poner fin al consumo de alcohol una vez se ha empezado a beber.

Según fuentes del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA), aproximadamente un 20% de los pacientes que acuden a las consultas médicas refiere beber de manera peligrosa o a unos niveles que suponen un riesgo para la salud. Estos individuos tienen riesgo de desarrollar en consecuencia problemas derivados del consumo de alcohol.

El NIAAA establece el riesgo de consumo de alcohol mediante unos patrones estándar de consumo diario o semanal; así, una bebida estándar equivale a 400 mL de cerveza, 165 mL de vino o 50 mL de licores de alta graduación. En los hombres la conducta de riesgo se alcanza con 5 ó más bebidas estándar por día o bien con 15 ó más por semana, mientras que en mujeres el equivalente sería de 4 ó más por día o bien 8 ó más por semana. No obstante, cada persona responde de distinta manera al alcohol, pudiéndose afectar la respuesta en función de la edad, el peso, la talla, el estado de salud y de la toma de medicamentos. En algunos individuos, incluso cantidades menores de alcohol pueden ya originar problemas graves de salud. Como no se conoce un nivel de consumo de alcohol que sea totalmente seguro en embarazadas, se recomienda a todas aquellas mujeres que prevean concebir un hijo o que ya estén embarazadas que se abstengan de beber bebidas alcohólicas.

Los principales riesgos para la salud que conlleva el consumo de alcohol incluyen enfermedades hepáticas, cardíacas, algunas formas de cáncer, pancreatitis y trastornos del sistema nervioso. Estas alteraciones se van instaurando de manera progresiva y sólo son evidentes después de haber bebido de manera acusada durante un tiempo prolongado. El hígado es particularmente vulnerable a las enfermedades relacionadas con el consumo pronunciado de alcohol, apareciendo característicamente una hepatitis alcohólica (inflamación) o una cirrosis (cicatrización del tejido hepático). Las mujeres suelen ser más sensibles a los efectos del alcohol y pueden desarrollar problemas de salud derivados del alcohol más precozmente que los varones, e incluso bebiendo cantidades menores. La toma de bebidas alcohólicas en embarazadas puede conducir a abortos espontáneos y a malformaciones de órganos (cerebro y corazón) en recién nacidos. Se estima que aproximadamente nacen cada año unos 40.000 bebés con algún grado de lesión relacionada con el alcohol.

Los entendidos en el tema han definido incluso un segundo tipo de problema (abuso de alcohol) diferenciado del alcoholismo propiamente dicho. La diferencia estriba en que aquellos que abusan del alcohol no presentan de manera tan exagerada una necesidad tan imperiosa de consumir alcohol, ni tampoco una pérdida total del control sobre el consumo de bebidas alcohólicas ni una dependencia física. Sin embargo, las personas que abusan del alcohol también pueden desarrollar síntomas físicos relacionados con el alcoholismo, y por tanto padecer sus efectos. El abuso de alcohol se define como un patrón de consumo de alcohol que se produce en situaciones características o concretas, como puede ser la incapacidad de cumplir con obligaciones laborales, escolares o familiares, o presentar problemas legales recurrentes por consumo de alcohol, como pueden ser sanciones o arrestos por conducir bajo los efectos del alcohol.

Alergias

¿En qué consiste?

Las alergias son estados de hipersensibilidad o reacciones exageradas del sistema inmune hacia sustancias que, en condiciones normales, no causan reacción alguna en la mayoría de individuos. Las hipersensibilidades se agrupan en 4 tipos (I a IV), según las partes del sistema inmune que estén activadas y en función del tiempo que tarde en aparecer la reacción alérgica.

Dos de los tipos de hipersensibilidad comúnmente asociados a alergias son el tipo I y el IV. En la de tipo I o hipersensibilidad inmediata, los antígenos (alérgenos, sustancias extrañas para el organismo) se combinan con anticuerpos de tipo IgE (inmunoglobulina E) causando, en unos pocos minutos, reacciones locales y a veces generales (o sistémicas). En las de tipo IV o de hipersensibilidad retardada, se produce una interacción entre antígenos y linfocitos T específicos sensibilizados (en lugar de con anticuerpos).

La hipersensibilidad de tipo I afecta principalmente a los sistemas respiratorio, intestinal y cutáneo. Además, se presenta más frecuentemente en individuos con una predisposición especial a sufrir alergias (hijos de padres alérgicos, aunque la alergia no tiene porque ser frente a la misma sustancia). La primera vez que un individuo se expone a la sustancia potencialmente alergénica, no se asocia a una reacción alérgica importante; sin embargo, esta persona, en ese primer contacto producirá anticuerpos específicos de tipo IgE contra esta sustancia extraña, quedando así definitivamente sensibilizada.

Los anticuerpos de tipo IgE producidos se adhieren en los tejidos a las células cebadas o mastocitos (un tipo de células especializadas) y en la sangre se unen a los basófilos (otro tipo de leucocitos). Esta unión pone en marcha al sistema inmune. En exposiciones posteriores al alérgeno, esta IgE específica reconoce a la sustancia extraña, adhiriéndose a la misma e induciendo la liberación de mediadores químicos como la histamina; el resultado es el de originar una serie de signos y síntomas alérgicos característicos a nivel de la boca, la nariz o la piel.

En la piel, una reacción alérgica aguda de tipo I causa urticaria, dermatitis y prurito (picor); en caso de cronificarse aparece dermatitis atópica y eccema. A nivel respiratorio, la reacción alérgica aguda ocasiona tos, congestión nasal, estornudos, molestias en la garganta e incluso asma. Puede también producir enrojecimiento y escozor en los ojos. En el tracto gastrointestinal, las reacciones alérgicas agudas empiezan a manifestarse en la boca (sensación de hormigueo, escozor, sabor metálico, e incluso hinchazón de la lengua) y se siguen de dolor abdominal, espasmos musculares, vómitos y diarrea, pudiendo cronificarse con problemas intestinales diversos.

Cualquier tipo de reacción alérgica aguda grave puede poner en peligro la vida del individuo, ocasionando anafilaxis (una reacción multiorgánica que puede iniciarse con agitación, palidez cutánea debida a una baja presión sanguínea, pérdida de conciencia (desmayos) y sensación de muerte inminente. En caso de no actuar rápidamente, la anafilaxis puede ser fatal. Las reacciones alérgicas de tipo I pueden ser muy variables en cuanto a su gravedad; en una ocasión pueden producir solo urticaria y en la siguiente una reacción anafiláctica grave.

Las alergias de tipo I pueden ser debidas a multitud de agentes: alimentos, plantas (polen, fragmentos vegetales, u otras, etc.), venenos de insectos, animales, ácaros del polvo, esporas del moho, exposición laboral a distintas sustancias (látex), y fármacos (penicilina). Pueden existir también reacciones cruzadas en las cuales por ejemplo, alguien alérgico a la ambrosía puede desarrollar también reacciones alérgicas frente al melón, la sandía o el plátano. Las causas más frecuentes de alergia a alimentos con desarrollo de reacciones anafilácticas graves son debidas a frutos secos (cacahuetes, nueces) y mariscos.

Las reacciones de hipersensibilidad retardada de tipo IV suelen manifestarse a nivel cutáneo. Las reacciones a metales y joyas constituyen un ejemplo común de este tipo de hipersensibilidad. Se producen cuando un antígeno interacciona con linfocitos T específicos y sensibilizados. Estos linfocitos liberan sustancias inflamatorias y tóxicas que a su vez atraen hacia el foco de la exposición a otras células sanguíneas de la serie blanca (leucocitos), resultando el proceso en una lesión tisular. En este caso, el sistema inmune no requiere de un cebador; se puede desarrollar una reacción de tipo IV en el curso de la primera exposición al alérgeno. La hipersensibilidad de tipo IV suele cursar con una reacción local (enrojecimiento, hinchazón, entumecimiento de la piel y dermatitis) que aparece a las horas o incluso al cabo de algunos días de la exposición.

 

Angina de Pecho

¿En qué consiste?

La angina de pecho (Angina Pectoris) consiste en la presentación de un dolor torácico causado por un aporte inadecuado de sangre y de oxígeno hacia al corazón. Se asocia a menudo a la existencia de arterias coronarias estrechadas (enfermedad arterial coronaria). Este estrechamiento es debido a la ateroesclerosis, que consiste en un depósito de materia grasa en las paredes vasculares. Es posible que el corazón de un paciente afecto de una angina de pecho reciba sangre en cantidad suficiente para desarrollar sus actividades diarias, sin embargo, sus arterias no son capaces de responder adecuadamente a incrementos de la demanda de oxígeno durante el ejercicio físico, o ante situaciones de estrés emocional y ante cambios extremos de temperatura.

La angina de pecho se manifiesta por una serie de síntomas que, posteriormente, cuando el paciente está en reposo, pueden desaparecer. El paciente puede presentar dolor torácico, opresión y malestar; también puede referir un dolor que irradia – dolor en el hombro izquierdo, en el brazo, en la espalda o la mandíbula. Puede resultar difícil identificar una angina de pecho en individuos ancianos que refieren dolor abdominal después de las comidas (debido a un aumento de la demanda de sangre para la digestión) o que presentan dolor de espalda o en los hombros (podría ser atribuido a artritis). La intensidad de ejercicio necesario para desencadenar un episodio de angina y los síntomas presentados varían de persona a persona, e incluso de un episodio a otro. Como la enfermedad coronaria arterial tiende a ser progresiva, es posible que la angina de pecho empeore a lo largo del tiempo, ya sea con síntomas más severos, con episodios más frecuentes, menor respuesta al tratamiento y persistencia de síntomas a pesar de que el individuo esté en reposo.

Existen tres tipos principales de angina:

1. La angina estable se caracteriza por la presentación de unos episodios de malestar y unos síntomas previsibles durante el ejercicio físico o ante situaciones de estrés. Este dolor suele mejorar en reposo y/o con tratamiento con nitroglicerina u otros medicamentos apropiados. Muchos pacientes con este tipo de angina pueden llevar una vida relativamente normal durante varios años, pero algunos pacientes progresarán a lo largo del tiempo (a veces también muy rápidamente) hacia una angina inestable.

2. La angina inestable se caracteriza por una modificación del patrón de presentación de los episodios de angina, apareciendo los mismos más frecuentemente, en reposo y con poca o nula respuesta al tratamiento. Suele ser un signo de que la situación clínica del individuo está empeorando. El dolor que refiere un paciente con angina inestable suele ser más severo y más prolongado que el de la angina estable. Los individuos con angina inestable presentan un riesgo mayor de sufrir infarto de miocardio (ataque de corazón), arritmias cardíacas severas y paro cardíaco. Esta situación constituye una emergencia médica y debería de ser evaluada y tratada inmediatamente. También se etiqueta de angina inestable el primer episodio de angina que presenta un individuo.

3. La angina variante (angina de Prinzmetal) casi siempre ocurre en reposo, normalmente por la noche. Se produce por un espasmo de una arteria coronaria. Muchos individuos con este tipo de angina presentan también un grado severo de ateroesclerosis (obstrucción) como mínimo, en uno de los principales vasos del corazón. También pueden padecerla, aunque con menor frecuencia, pacientes con enfermedades de las válvulas cardíacas, con hipertensión arterial mal controlada, así como en individuos que consumen drogas de abuso como cocaína y metanfetaminas.

Ántrax

¿En qué consiste?

El ántrax consiste en una infección causada por la bacteria Bacillus anthracis. Las manifestaciones clínicas de la infección dependen de por donde se ha contraído la misma: manifestaciones cutáneas (en la piel), respiratorias (por inhalación) y gastrointestinales.

El ántrax es una enfermedad rara. Aproximadamente un 95% de los casos de ántrax notificados son cutáneos. En el año 2001, y a raíz de que numerosos individuos se expusieron accidentalmente en Estados Unidos a esporas de la bacteria (detectadas en envíos por correo ordinario), se prestó una atención especial al ántrax. Desde entonces, se han puesto en marcha en los controles de aduanas diversas medidas para controlar ataques de tipo bioterrorista (como sería el caso de las esporas de ántrax) con la finalidad de proteger tanto a trabajadores como a usuarios de los servicios aduaneros.

Otro caso similar aconteció en el año 2006, relacionado con la importación de pieles de cabra para la posterior fabricación de tambores africanos, cuando un ciudadano de Nueva York resultó también expuesto a la infección.

El ántrax no se transmite entre personas sino que más bien se contrae a partir de animales infectados. La forma cutánea se contrae por contacto con pieles o lana de animales infectados

Los casos del año 2001 parecen que fueron intencionados y crearon controversia sobre el uso del ántrax como posible arma. Son muchos los países que han investigado y experimentado con el ántrax como arma biológica. Lo que convierte al ántrax en un arma potencialmente efectiva es su poder para causar infecciones mortales, siendo sus esporas suficientemente resistentes como para sobrevivir y asegurar su diseminación por distintos mecanismos. Estas características lo convierten en un arma potencial para los terroristas.